Reportaje | Informe sobre la accesibilidad en el municipio isleño La Fundación ONCE ha elaborado un estudio sobre las barreras arquitectónicas en la localidad y sobre las actuaciones que serían precisas para garantizar la movilidad
09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ualquiera que se proponga el ejercicio de taparse los ojos o subirse a una silla de ruedas e intente desplazarse por los municipios de la comarca se topará, sin duda, con múltiples obstáculos. Algunos de ellos, seguramente, totalmente insospechados. Descubrirá que la supresión de barreras no consiste únicamente en instalar rampas en aceras y edificios. Una señal mal colocada, un contenedor mal orientado o un bolardo inadecuado pueden convertirse en pasos infranqueables para una persona con problemas de movilidad. Una auditoría elaborada por la Fundación ONCE en colaboración con la mancomunidad desvela los problemas de accesibilidad en las calles y edificios públicos de A Illa. Aunque se trata de un estudio amplio y pormenorizado, de su lectura puede obtenerse una conclusión clara: en el municipio se han hecho cosas para mejorar la situación, pero su propia configuración urbanística hace que no resulte fácil garantizar la accesibilidad. Inexistencia de aceras Así, es frecuente en las calles de la localidad la inexistencia de aceras, de tal manera que los viandantes tienen que compartir espacios obligatoriamente con el tráfico rodado. En otros casos, sí existen aceras, pero su anchura resulta insuficiente para garantizar una circulación peatonal cómoda. Es atendiendo a esta cuestión cómo sale a la luz el punto más peligroso que presenta el municipio isleño. Se trata del cruce de la calle Castelao con el acceso al muelle y a Congostra do Rico, una zona muy transitada tanto por vehículos como por peatones que no disponen de un espacio adecuado para caminar. Por contra, los redactores de la auditoría saludan como positiva la experiencia piloto que A Illa puso en marcha mediante pavimentos de colores. En relación con esta iniciativa, el estudio considera que favorece la accesibilidad y la comunicación, aunque -apuntan- no da solución a temas de movilidad y seguridad peatonal. Además de la ya citada calle Castelao, el informe precisa la necesidad de prestar especial atención a otras tres zonas del municipio. En primer lugar, las de O Cantiño y O Regueiro, que concentran una gran afluencia de viandantes. La tercera sería la plaza de O Campo. En este caso se destaca que, aunque en este momento todavía no se haya desarrollado, próximamente se concentrará aquí una gran bolsa de equipamientos en torno al nuevo concello. Por ello se advierte de que se ha de cuidar especialmente esta zona destinada a soportar un tráfico peatonal intenso. Se recomienda, por tanto, que se extremen las condiciones de accesibilidad en este punto. Avenida da Ponte En lo que se refiere a la Avenida da Ponte, la auditoría destaca que a pesar de su peligrosidad las condiciones de movilidad son aquí bastante buenas. Así, se reconoce que existen varios tramos con aceras amplias con pendiente y pavimentos adecuados para una circulación cómoda. También se destaca la buena disposición del mobiliario urbano en esta calle, colocado siguiendo una banda que no entorpece el movimiento de los peatones. Aunque se detectan aquí algunos peligros, como algunos de los espacios reservados para los árboles, en general se habla en sentido positivo de esta calle. Se destaca, sobre todo, que a la hora de diseñar las aceras se han tenido en cuenta criterios de accesibilidad.