El palomar Tras unos cortes, unas pasadas por la manos del artista y algunos retoques más, los grandes bloques de granito del simposio de arte de O Grove tendrán vida propia
25 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer decidí tomarme una de arte. Así que me fui a O Grove, dispuesta a observar el trabajo de los escultores que participan en ese increíble simposio internacional. Qué cosa. Eso sí que virguería y no lo que hay en las tiendas de decoración. Su trabajo, sus manos, su manera de mirar los grandes bloques de granito, ya son arte. Me contaron ellos, unos en inglés, otros en italiano, que van a confeccionar piezas que recordarán al mar y la emigración. Como se imaginan, no perdí la ocasión de parlotear con los creadores y, miren si era interesante lo que me contaban, que no me fijé ni en lo apuestos que eran. Qué concentración la mía. Y es que, año tras año, a O Grove llegan artistas de más lejos. En esta ocasión, ya saben ustedes que hay desde un italiano, hasta un polaco y un egipcio. Sin olvidarnos de los dos españoles, Pedro Ania e Inmaculada Cepeda. Así que, con tanta diversidad, además de ponerme al día en los entresijos de la escultura, puse a pruebas mis aptitudes para las lenguas extranjeras (y no sean mal pensados). ?na vez allí, sintiéndome yo como en casa, los artistas me comentaron que esto de la piedra tiene su aquel, que el lunes hubo que ir a la cantera y a la marmolería, antes de ponerse a tallar. Por ese motivo, tuvieron que retrasar su puesta en marcha. Aún así, y paseando después por el parque de O Corgo, donde pueden observarse las maravillas que quedaron de anteriores ediciones, uno se da cuenta de que lo hacen estos hombres no tiene precio: dan vida a las piedras. Que sí, que namás ver las esculturas, a mí como que me dio un vuelco el corazón y todo se me aceleró. Arte, mucho arte, es lo que tienen.