MAR DE FONDO | O |
31 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN UNA PISCINA con burbujas, en una ducha de chorros, en las manos de una fisioterapeuta, en un camino de piedras para estimular la circulación, en un baño turco de esos en los que huele a eucalipto y se olvida la mala leche. No les hablo de un balneario al que ir con tarjeta mastercard y vestido Armani. Es la piscina de Vilagarcía, que ofrece dosis de relajación para vidas como la mía y la suya.