La teoría del pájaro en mano

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

Crónica | El debate entre las entidades de O Grove Mientras unos grovenses dicen «sí ao porto pero non a calquer precio», otros creen que no se deben poner demasiados atrancos a «una oportunidad de oro»

25 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l martes, en la reunión de colectivos sociales y políticos, quedaron claras dos posturas vitales ante el proyecto del puerto deportivo. Dos voces se encargaron de sintetizarlas en un cara a cara improvisado. Dice la primera voz: «Eu pregunto: se botamos abaixo este proxecto, ¿que? Se estamos en que ou esto ou nada... Penso que sería un pecado perder esta oportunidade». Responde el segundo protagonista: «Pero é que non podemos estar nese debate. Que se vai facer é seguro, non queda outra. Hai que facelo, sí, pero hai que facelo ben». Preocupaciones Esas dos posturas latieron durante toda la reunión. Durante dos horas se fueron desgranando los problemas que se han advertido en el diseño de Portos. En primer lugar, los rellenos, sus consecuencias -sobre el medio ambiente- y sus finalidades, grandes áreas comerciales que han sembrado la inquietud entre los grupos políticos de la izquierda y algunos colectivos empresariales. Sin embargo, el presdiente de Emgrobes, Juan Búa, levantó el pie del acelerador de la preocupación. «Nós estamos preocupados pero tamén ilusionados. En canto a amenaza para o comercio, eu particularmente non a vexo, eu creo que esas zonas poderían ser unha oportunidade de negocio». La réplica no tardó en llegar: Hubo quien alertó de que hacerse con la concesión de un local en las áreas comerciales no será barato y se puso el ejemplo de Sanxenxo, donde lograr la concesión de un bajo para un restaurante hasta el año 2027 supone el gasto de 1.051.000 euros. A este argumento contestó Búa con otro ejemplo, el de los locales de la TIR de Vilagarcía. Luego, el presidente de Emgrobes tuvo que vérselas con Lina Álvarez, la concejala del BNG que dijo «falar agora como comerciante». Y en ese turno de palabra señaló que «o comercio do Grove traballa un mes ao ano. O resto do tempo sobrevive». Luego aseguró que «o porto deportivo ten que facer que o pobo se encha de xente. Hai que facer que o porto vaia a O Grove, non que O Grove vaia ao porto. Non podemos facer un gueto». Un portavoz del Club Náutico no se mostró conforme con esa intervención: «A esos espacios se les puede sacar partido, se puede crear una zona de ocio, sacar los pubs y meterlos allí». La insinuación de que los comerciantes podrían abrir segundas tiendas ocasionó un debate revestido de buenas maneras. Los convocantes ¿Y qué dijeron en la reunión los políticos que la habían convocado? Tras la lluvia de acusaciones de «manipulación» que ha caído sobre ellos, el martes optaron por caminar con puntillas de plomo. Estaban allí para escuchar, repitieron en varias ocasiones. Para poner sobre la mesa los pros y los contras, para unificar criterios para «unha alegación única, ou cincuenta que leven o mesmo texto». Dijeron creer -teniendo en cuenta que no son técnicos- que sobra relleno. Y harán lo posible para corregir eso, «porque se se comete un erro, non se pode coller ao día seguinte e desfacelo. Non é algo de quitar e poñer», según Xan Caneda, de EdeG-EU. Ellos pelearán para eliminar al padre de todos los rellenos. Si no lo logran, darán batalla para que en él no se ubiquen comercios, sino un auditorio y un aparcamiento público. Porque «o párking gratuíto que hai agora vai desaparecer e vaise facer un de pago».