Una noche de arte arrebatador

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

El palomar El pabellón de Fexdega no está hecho para la música. Y aún así, El Arrebato logró superar el obstáculo de la mala acústica y hacer bailar juntos a payos y gitanos

19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Me ha dado un arrebato. Sí, sí, es cierto. Me ha entrado una fiebre de amor -platónico eso sí- hacia el cantante de El Arrebato. El chico encandiló el jueves por la noche. Salió al escenario de Fexdega y se enfrentó a un público cabreado por su tardanza -salió al escenario media hora después de lo previsto- y a los ecos que hacen del pabellón ferial un sitio infernal para los músicos. A pesar de todas esas inconveniencias, el chaval puso toda la carne en el asador y acabó haciendo bailar al selecto grupo de personas que no se rindieron ante las dichosas reberberaciones. Supongo que se puede decir que El Arrebato tiene eso que llaman duende. Poquito a poco la voy camelando , cantaba, y poquito a poco fue ganándose a la gente. A los gitanos que ocupaban las primeras filas, y a los payos que los mirábamos de reojo para copiar su manera de bailar, porque la verdad es que nos daban mil vueltas. Cuando cantó aquel tema de Chiquetete de yo no quiero ser tu amante, yo quiero ser algo más , me di cuenta de que me había arrebatado de todo. Así que, cuando se terminó el concierto intenté conseguir un póster del chico. Ya ven. Cumplir años para seguir siendo una adolescente. El caso es que, como al menos una veintena de personas más, me quedé esperando para ver si tenía la suerte de que mi nuevo ídolo me firmase un autógrafo. Cuando estaba allí en la cola, me dio un ataque de vergüenza y casi salgo corriendo. Pero no lo hice porque de repente vi salir de la zona en la que estaban los músicos al mismísimo alcalde de Vilagarcía. Y calculé, no sé si erróneamente, que Gago vendría de hablar con ellos y con algún autógrafo en el bolso de su señora. Y el alcalde, no es por nada, tiene más años que yo, y además es alcalde, con lo que se le presupone una cierta madurez y responsabilidad. Al final conseguí mi autógrafo y una sonrisa. Y ya me enamoré por completo.