TRAS EL temporal suele llegar la calma. Ayer, hoy y hasta es posible que mañana han surgido voces pidiendo que se tomen medidas para atajar el libertinaje de la Festa da Auga. Creo que, parafresando a algún cantante de los de verdad, «no hay sastre pa' tanta gente». Lo que está claro es que entre las equis personas que acuden (¡albricias!, por fin no se dan cifras oficiales de participación) siempre hay algún incontrolado, que no sabe mear. Por otro lado, si se fomenta que el personal no se vaya a dormir y reenganche como en la mili es difícil que después se guarden las formas. Entre otras cosas, porque cualquier parecido entre el despiporre matutino y el fervor religioso es pura coincidencia. A partir de ahí, entra la educación de cada uno. Y eso es un asunto del día a día y no de las fechas señaladas. Quizás ese sea el problema.