? diferencia de lo que sucede en otros puntos de Galicia, en la ría de Arousa la figura del patrón suele coincidir con la del armador y, en cualquier caso, las tripulaciones acostumbran a ser familiares del propietario del buque. Esta particular situación laboral se traduce en un mayor cuidado de los buques que en los casos en los que la relación entre propiedad y trabajadores es meramente laboral. Sin embargo, y pese a las buenas condiciones que en general muestra la flota arousana, son varios los puntos flacos que desvelan las inspecciones. Entre los más frecuentes se encuentran los equipos de salvamento, como balsas y pirotecnia, caducados y la ausencia de simulacros, que no son anotados en los diarios. Según la normativa, los pesqueros deberían poner a prueba sus protocolos de seguridad al menos una vez al més, pero son raros los barcos que cumplen estrictamente este capítulo. Sistemas contraincendio Otro de los elementos que con frecuencia se dejan caducar son los dispositivos contraincendios, como los extintores. En ocasiones faltan las protecciones reglamentarias en poleas y cables, las luces de navegación están fundidas en algunos casos y tampoco es extraña la corrosión en tuberías y la necesidad de una buena mano de pintura. Consideración aparte merecen las luces de los aros salvavidas. Aseguran los patrones que muy a menudo sufren robos de estos dispositivos en los propios muelles, dada la facilidad de acceder a los salvavidas desde tierra. De cualquier forma, Capitanía destaca que, salvo excepciones como la del buque que acabó en el desguace, los desperfectos son solucionados sin mayor problema. Las prácticas de salvamento son la principal asignatura pendiente.