AREOSO | O |

18 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTÁ a punto de sonar la sirena del fin de curso. Los colegios se quedarán vacíos, a solas con las muchas carencias que suelen presentar. Por eso, algunos padres de alumnos quieren que se aproveche ese buen tiempo que es el verano para hacer todos los ajustes que sean necesarios para que el próximo curso los estudiantes se encuentren las cosas en su sitio. Ya saben. Arena en el parque de arena, y las tejas en el tejado. La petición es de lo más razonable. Pero como todo lo razonable, tiene truco. El gran problema de los colegios es que están construidos en el limbo administrativo. Una parte de su mantenimiento cae en el tejado del concello de turno. La otra, en el de la Consellería de Educación. Y muchas veces, las reclamaciones lógicas de los padres y de los profesores van saltando de terraza en terraza sin que el balón sea asumido por ninguna de las dos administraciones. Y mientras el partido no termina y alguien encaja el gol de la reclamación, las grietas se siguen abriendo en las paredes, las manchas de humedad siguen creciendo, y los parques infantiles se siguen quedando sin arena. Ya se sabe. La razón no es la fuerza que hace girar el mundo.