Amistades

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

11 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

MI ABUELA siempre decía que los amigos se cuentan con los dedos de una mano y aún te sobran dedos. Mi abuela siempre tenía razón. La tuvo hasta cuando me dijo un día que se moría, la pobre. Un amigo es un tesoro, es una hoguera a la que de vez en cuando hay que echar un tronco para que el fuego no se apague. Los amigos, los de verdad, son los que no aparecen sólo en momentos de euforia para protagonizar una sesión de cantos regionales al calor de unas cervezas. La amistad, como todo sentimiento verdadero, se demuestra en los momentos bajos, cuando aparecen los problemas y el mundo no parece un anuncio de limón Kas. Otra cosa me dijo mi abuela. Me advirtió contra los que siempre te adulan y nunca te dicen que te has equivocado. Esos, decía ella, son los peores. Sigan mi consejo y háganle caso a mi abuela. A mí me va bien.