Poco negocio para mucho consejero

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Análisis | La Autoridad Portuaria de Vilagarcía atraviesa un momento delicado El tráfico y la trayectoria del puerto van a menos ante un consejo compuesto en su mayoría por personas que nada tienen que ver con la actividad de los muelles

26 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?alos tiempos para la Autoridad Portuaria de Vilagarcía. La entidad arousana vive su momento más delicado desde que, en agosto del 2001, los consignatarios se rebelaron contra el entonces director, Javier Martín, y forzaron una dimisión que aplaudió la práctica totalidad de la comunidad portuaria. El descenso de los tráficos y cierta alegría en el dispendio forman parte de una serie de factores que amenazan la estabilidad económica de la rada. Pero no son los únicos. La composición del consejo de administración y la implicación de muchos de sus miembros no parecen la mejor garantía para afrontar el bache que se avecina. De un tiempo a esta parte, y consumados los cambios derivados de las elecciones autonómicas y los procesos internos de las entidades en él representadas, el máximo órgano del puerto de Vilagarcía cuenta con 25 vocales, la mayoría ajenos por completo al mundo portuario y a las consecuencias que sus decisiones imprimen a la trayectoria de la entidad. De los 25 consejeros que forman este foro, sólo cinco están directamente relacionados con la actividad portuaria propiamente dicha. Se trata del capitán marítimo, el presidente y el director de la rada, un consignatario y un representante del comité de empresa. Su futuro es el del puerto. El resto, ocupan plazas de designación política o meramente administrativa. Así, cinco personas figuran en representación de distintos departamentos de la Administración del Estado; once hablan en nombre de la Xunta; tres defienden los intereses del Concello de Vilagarcía y los demás corresponden al sector empresarial de la ciudad y su comarca, al margen del único sindicalista. En definitiva, un sobrepeso de cargos de designación política, más preocupados habitualmente por mantener el status quo entre administraciones que por el negocio portuario en sí mismo. Lo mismo sucede entre las organizaciones empresariales. Ninguno de los tres vocales de la Cámara -pertenecientes a la construcción, el comercio y el transporte de pasajeros- desarrollan actividades vinculadas con el puerto; tampoco lo hace el de FECA. El resultado son demasiados bostezos, desinterés en el propio consejo y escaso compromiso.