ENTRE LÍNEAS
30 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.¿QUIÉN NO ha hecho botellón alguna vez? Pocos entre los de mi generación y los que son más jóvenes podrán levantar la mano. El botellón bien entendido consiste en reunirse con los colegas para tomar unas cervezas o unas copas. Es igual que salir de marcha, sólo que en lugar de dejarse un pastón en los bares la reunión se hace en casa de un amigo o en la calle. Por la misma razón que no todo el que entra al baño en un pub va a esnifar cocaína no todo el que hace botellón busca agarrarse la gran cogorza sin más meta que el coma etílico. Lo que urge es educar a los jóvenes en el consumo responsable de alcohol. Desengañémonos, reprimir no vale de nada. Es más, dota al acto en sí de beber en la calle de un plus de emoción que incentiva a muchos adolescentes a beber. Hay que educar. Y ahí los padres tienen la palabra. Sus hijos les vigilan. Y les imitan.