Imputan un delito de lesiones a un funcionario de la cárcel de A Lama

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

AROUSA

RAMÓN LEIRO

Un interno sostiene que el trabajador le propinó un cabezazo, a raíz del cual perdió dos dientes El juicio, en el que el fiscal no acusa, está previsto que se celebre en el mes de mayo

06 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?n funcionario del centro penitenciario de A Lama se sentará en breve, probablemente en el próximo mes de mayo, en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número uno de Pontevedra. Aunque la Fiscalía de la Audiencia Provincial no ha visto indicios de delito en la actuación del empleado público, la causa ha seguido adelante dado que el representante legal del recluso ha imputado al procesado un delito de lesiones. Los hechos supuestamente ocurrieron en la mañana del 29 de marzo del año pasado. Aquel día, según se desprende del único escrito de acusación, el imputado y el preso mantuvieron una discusión derivada del interés que tenía este último en mantener una conversación telefónica. Al parecer, el funcionario se negó a cumplir la petición dado que el interno se encontraba en un módulo de aislamiento. Siguiendo con esta versión, la discusión habría culminado con la agresión del empleado público: un cabezazo en la boca del recluso, con la consiguiente rotura de varias piezas dentales. Además, este último mantiene que, dado el impacto del golpe, su cabeza se desplazó violentamente hacia atrás y se golpeó contra los barrotes de una ventana. Ambas heridas, según trascendió, precisaron atención médica en el mismo centro penitenciario pontevedrés. Versión contrapuesta La versión mantenida por el ministerio público varia sustancialmente de la ofrecida por el recluso. Así, el fiscal afirma que éste solicito de malos modos realizar una llamada telefónica, a pesar de conocer que al estar recluido en un módulo de aislamiento sus comunicaciones están regidas por unas normas muy rígidas en cuanto a horarios y días. El representante del ministerio público apunta, asimismo, que al denegarse su pretensión, el propio denunciante se abalanzó sobre el funcionario, que se habría, por tanto, limitado a realizar su trabajo. Se da la circunstancia de que la actitud del preso provocó que le abrieran un expediente por parte de la administración de la cárcel de A Lama.