Un cabo que aflojar

María Santalla VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | A Illa, una localidad dependiente del mar El 80% de la población del municipio vive del mar, la mayoría de ellos del mejillón. Esta circunstancia hace que este concello dependa en exceso de los vaivenes de esta actividad

17 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?i hay una localidad en la que está repercutiendo de un modo especialmente crudo la crisis que el sector mejillonero vive en los últimos meses, ésa es A Illa. En este municipio, el 80% de su población tiene su modo de vida directamente en el mar. De ellos, una buena parte dependen de la actividad de las bateas. Por este motivo, cualquier envite que reciba el mar se hace notar de un modo muy intenso en este municipio. Después del difícil año del Prestige , sobrevino un episodio de toxina especialmente grave que mantuvo a los bateeiros varios meses alejados de su actividad. Una circunstancia que ya se está dejando notar. Muchos de los establecimientos comerciales del municipio están advirtiendo una sensible bajada en sus ventas. Y también los locales de hostelería sufren las consecuencias del menor peso en los bolsillos de quienes viven del mar. En A Illa son muchos los que opinan que, con la organización y la planificación adecuada, podría vivirse sin problemas de lo que la ría produce. Pero también saben que la alternativa a estos continuos vaivenes es diversificar la actividad y lograr una menor dependencia de la actividad pesquera y marisquera. El presidente de los empresarios isleños, Benito Gómez, es uno de los mayores defensores de esta teoría. «Ó depender só do mar, cando hai un problema, nótase moito», explica. Y ahora estamos, precisamente, en uno de los momentos en los que se nota especialmente, aunque «agora abriu a ameixa e esperemos que a cousa vaia un pouco mellor». Pero hay que ir pensando en otras soluciones y, para ello, Benito Gómez confía en el desarrollo del plan urbanístico y el polígono industrial. Porque la opción para restar el número de isleños que viven del mar está en la creación de empresas pero, sobre todo, en el desarrollo del sector turístico. A este respecto, el responsable de los empresarios explica que un municipio con ochenta playas debería ser capaz de crear, al menos, medio millar de puestos de trabajo dedicados al sector turístico. Para ello considera indispensable la creación de infraestructuras que contribuyan a ello. «Á Illa vén moita xente, pero de paso, porque ó non ter infraestructuras, a xente non para. É importante conseguir que a xente quede aquí», sostiene. Gómez cree que los servicios y el polígono podrían crear 800 empleos, «e iso para A Illa é moito».