AREOSO | O |
06 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.DECÍA Torrente Ballester que a los Estados Unidos les faltó una revolución. Siempre compartí esta teoría que me pareció impecablemente lúcida y en la que los yanquis se empeñan en reafirmarme día tras día. Sin hablar de asuntos realmente patéticos, como que a falta de revoluciones se empeñen en crear guerras en las que lo único que no es ficticio son los muertos, la verdad es que en la sociedad norteamericana se están desvelando ciertos síntomas que deberían empezar a despertar las alarmas. Aún recuerdo escalofriada esa iniciativa que consistía en dedicar las vacaciones navideñas a enseñar a los niños a utilizar armas. Mientras, aquí en Arousa, pobres ciudadanos marcados por años luz de atraso, algunos concellos organizaban campañas para promover los juguetes no bélicos en Navidad. Hoy leo con estupefacción en el periódico que la gala de los Oscar se transmitirá con segundos de retraso para que pueda ser censurada. Todo porque a Janet Jackson se le ocurrió enseñar un pecho en directo. Tal vez ese sea el tipo de sociedad que nos espera, pero yo sigo creyendo más en aquella otra de la que descendemos, en la que admirar el desnudo de Apolo o el de Venus no provocaba el más mínimo rubor.