Siete meses entre rejas

La Voz L. P. | PONTEVEDRA

AROUSA

En directo | Nueva visita al banquillo de un juzgado

20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?a van casi siete meses desde que un juez ordenó el ingreso del marinense en el centro penitenciario de A Lama. Más de medio año entre rejas que el rostro de Crisanto Gil refleja en una poblada barba, de la que antes carecía. Con algunos kilos de más a cuando entró en la cárcel, Moreira compareció ayer ante el Juzgado de lo Penal número tres. En esta ocasión, el fiscal solicitó una multa de 5.400 euros por un supuesto quebrantamiento de medida cautelar en julio del 2002. La de ayer no fue ni mucho menos la primera vez que se sentó en el banquillo. El ministerio público resaltó «los numerosos juicios de faltas» que había afrontado relacionados, en su mayor parte, con casos de violencia doméstica. Auto judicial El procesado reconoció que, el 20 de julio del 2002, acudió al domicilio familiar. Ese mismo día, un juez dictó un auto prohibiéndole precisamente acercarse a la vivienda, pero Crisanto manifestó desconocer la orden: «No quise perturbar ni molestar a nadie en ningún momento», aseguró. Sin embargo, el fiscal dudó de sus palabras. Sostuvo que el acusado sí conocía el contenido del auto y que, incluso, cuando fue detenido señaló que «había obrado mal, pero que había actuado inocentemente». Esta declaración fue impugnada por la defensa. La letrado pidió la absolución de su cliente, pero matizó que, de ser condenado, la multa correspondiente debería ser la mínima prevista por la ley dadas las condiciones económicas de Crisanto Gil.