CON GOTAS | O |
09 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SOBRE Vilagarcía se cierne un pantagruélico debate acerca de la libertad de expresión y el derecho a informar, en el que escucharemos de todo. Que si secuestro de la opinión pública, que si acoso a sufridos profesionales. Como la ceremonia de la confusión está servida, conviene aclarar ciertos puntos para no perderse en esta jungla de la demagogia a cuatro duros. Primero, el asunto de la norma sobre la labor de cámaras y fotógrafos en el auditorio no tiene nada que ver con ninguno de los sagrados derechos mencionados más arriba. Se trata de una regulación lógica como la que existe en cualquier lugar civilizado. ¿Creen, acaso, que Telesalnés, Telecinco o Telemorcilla podrían haber grabado íntegra la actuación de Maná en Fefiñáns? Cuestión distinta es si el reglamento se ha elaborado de la forma y en el momento más convenientes. Dilucidar ambos aspectos compete a la legítima discusión política y a la estrategia que libremente adopte cada grupo municipal. Punto. Llevo algunos años en esto y, como profesional, en absoluto me siento amenazado. El impuesto sobre los carburantes y los contratos basura del Sergas a médicos y enfermeras. Esos sí que me dan yuyu .