ENTRE LÍNEAS
29 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.A MEDIDA que me he ido haciendo mayor más rápido se me pasa el tiempo. Los últimos años han sido para mí un hola y adiós apresurado. Se me pasan con rapidez tan sólo equiparable a la décima de segundo que tarda en pitar el del coche de atrás cuando te despistas en un semáforo. El 2003 ha sido un mal año en lo colectivo. Por el Prestige y todo lo que ha supuesto. Las cosas han ido tan mal que casi me da vergüenza confesar que, en lo personal, este año que nos deja ha sido muy bueno para mí. Ahora que ya he aprendido que el tiempo no se va a detener y que de nada sirve resistirse ante el implacable Cronos, lo único que se me ocurre es desear un 2004 bueno. Nunca llueve a gusto de todos, es verdad, pero espero que caiga agua para muchos. Y, de paso, que al texano Bush no le dé por invadir más países islámicos.