AREOSO | O |
26 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO servidor era pequeño -y no hace tanto de eso- el mundo se dividía en dos clases de personas: a las que les visitaba Papa Noel por Navidad y las que esperaban hasta el 6 de enero para poder abrir los regalos que les habían hecho los Reyes Magos. Los que disfrutaban un día se pasaban el otro en blanco, y viceversa. Hoy a los niños les viene Papa Noel, los Reyes Magos y si se descuidan también les llenan de regalos los dioses del Olimpo. Nuestros pequeños de hoy son la primera generación globalmente malcriada de España. La culpa no es suya, evidentemente. Es nuestra, que hemos proyectado todas nuestras frustraciones en ellos y no queremos que les falte de nada. No queremos que sufran ni que nada les turbe. Pero la vida no es eso. La vida también es perder alguna vez. Es no conseguir algunas cosas. Es poder seguir soñando. Me pregunto que clase de adultos serán estos niños acostumbrados a que todas las personas que están a su alrededor pierdan el trasero para conseguir su sonrisa. Serán sin duda egoístas, maleducados, impacientes, perezosos y caprichosos. Y la culpa será nuestra. Sólo nuestra.