El pleno de todos contra todos

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | Tensión en la corporación de O Grove Tonos airados, enfados y amenazas de expulsión. Los desencuentros marcaron el debate de actualización de la tasa de basuras. Ningún grupo se salvó de la quema

20 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?odos contra todos. El último pleno de O Grove fue un rosario de desencuentros desde el principio hasta el final. El debate de actualización de la tasa de basuras despertó violentas pasiones en el salón noble del Concello. El socialista Joaquín Escalante fue el protagonista que no quería serlo. El gobierno fue extremadamente duro con su actuación en la negociación de la actualización de la tasa. «A próxima vez manden a alguén que teña capacidade para tomar decisións, e non o ninguneen despois», decía el alcalde, ahondando en una herida abierta antes por el concejal Fernando Meis. Éste había puesto en tela de juicio la honorabilidad política del socialista, que «primeiro apoia a subida ós 70 euros e que logo rompe ese acordo». Escalante, que tomó la palabra en dos ocasiones, dijo no esperar un ataque «tan virulento» e «inxusto». En su defensa, sin embargo, cometió un error estratégico. «Nós viñemos de novatos e puxemos as nosas cartas enriba da mesa, e outros grupos aprobeitaron a ocasión e agocharon as súas. Eu marchei da reunión (en la que el PSOE apoyó una subida a 70 euros «se había consenso») convencido de que todos apoiaban esa cifra». Esas palabras de Escalante tuvieron un efecto inmediato. Xan Caneda, de EdeG, no se molestó en ocultar su enfado. «Non sei cantos anos levo de concelleiro, pero nunca me sentín tan insultado como hoxe», dijo, recordando que su grupo siempre había defendido una misma propuesta. «Non escondimos ningunha carta», espetó en su discurso. «Nin tampouco quixemos nadar e gardar a roupa», respondió a Francisco Pérez, Katelo . El concejal de IdeG había hecho una lectura de todo lo ocurrido durante la negociación de los presupuestos que se resumía en que «algúns grupos», aún reconociendo la necesidad de subir la tasa, preferían «quedar no cuarto da saúde» y no dar su apoyo a una medida impopular. El contagio La tensión era tanta que hasta se le contagió al concejal del BNG Xesús María González. El nacionalista, siempre muy mesurado en sus intervenciones, alzó esta vez la voz para responder a las quejas del gobierno local por el fracaso del «consenso». «Vostedes piden consenso, pero o consenso ten que ser para todos os temas», señaló. Empezó a enumerar asuntos que el gobierno local gestiona en solitario. «Estamos hablando de otra cosa», le interrumpió el alcalde. «Non, falamos de consenso», replicó el nacionalista. Amagos El colmo del debate llegó cuando Miguel Pérez negó la palabra a Ayda Filgueira, la portavoz del PSOE, al considerar que con la intervención de Joaquín Escalante los socialistas ya habían usado su turno. Entre Pérez y los tres concejales del puño y la rosa se armó un pequeño guirigay , con quejas por el regreso de la «dictadura», amenaza de expulsión por parte del regidor y con amago de plante de los socialistas. Los ediles del PSOE acabaron el pleno. Y votaron en contra de la propuesta de subida del gobierno. También alzaron la mano en esa ocasión Esquerda do Grove y BNG, con lo que el asunto quedó zanajado. Francisco Pérez, Katelo, se abstuvo. Eso sí, antes de votar, hizo un último intento por salvar los platos rotos y propuso que se votase una subida a 60 euros, y no a 70. Pero los ánimos estaban ya muy cargados. El PP se quedó solo defendiendo una cuestión que podrán sacar adelante pronto: a partir del 1 de enero, los cambios en la ley permitirán aprobar la subida con una mayoría simple.