ENTRE LÍNEAS
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LA VIVIENDA está por las nubes. El ladrillo cotiza al alza. No es de ahora. Es de siempre. Es un problema al que se enfrenta generación tras generación de españoles. Nuestros padres, nosotros y también nuestros hijos. Lamentablemente. Explicar el porqué un piso vale unos seis millones de pesetas más ahora que hace cinco años es tan imposible como atinar con una respuesta satisfactoria a misterios de la humanidad como el prorrateo de las pagas extra, la inflación o la depreciación de un coche nada más salir del concesionario. A mí, ¡qué me aspen si entiendo cualquiera de estas cosas! No sé de quien es la culpa. Sin embargó sí sé que no es, como dijo Álvarez Cascos, que la vivienda sube porque los españolitos estamos tan forrados que somos capaces de pagar los dinerales que nos piden por tener un sitio donde dormir. Eso seguro.