ENTRE LÍNEAS
04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.UNA ASTURIANA ha obrado el milagro. Hasta los monárquicos más casposos que crucificaron a otras candidatas a novia del Príncipe han abrazado a Letizia Ortiz como futura reina ideal. No les importa su matrimonio anterior. A mí tampoco, les confieso. Me parece muy bien que una plebeya divorciada vaya a ser princesa. Es más democrático. A partir de ahora, sepan ustedes que cualquiera puede ser reina o rey consorte. Todo un rasgo de modernidad que, sin embargo, desvela una enorme incongruencia. Si la princesa no necesita pedigrí ¿por qué sí el príncipe? Quién sabe, quizás en un futuro se obre un segundo milagro y también los príncipes y reyes puedan ser gente como usted y como yo. Monarquía electoral, la podríamos llamar. Mientras llega ese día, sólo queda desearles felicidad a la pareja. De verdad, mucha suerte.