Juguemos a la gallina ciega

La Voz

AROUSA

Cualquier padre de hoy en día se habrá visto sorprendido por una regañina de su hijo cuando cruzó la calle con el un semáforo en rojo o se puso al volante sin ajustarse el cinturón. A diferencia de lo que nos pasó a nosotros, ellos reflexionan sobre educación cívica en las aulas. En los últimos días, al menos los escolares del colegio A Escardia de Vilagarcía, lo hicieron también sobre los problemas de los discapacitados. Y seguro que habrán sido capaces de ponerse en su lugar, porque a fin de cuentas, ser niño también tiene sus complicaciones. Hay que subirse a una silla para coger las galletas, colocar un cojín en el asiento para alcanzar la comida en la mesa y estirar el cuello en el cine. Ellos, al menos, lo superarán cuando crezcan pero, ¿y los que van en sillas de ruedas? Las calles, desde luego, no están pensadas para sus problemas. Reflexiones Y si estos días reflexionamos sobre cuestiones de este tipo se debe a una iniciativa de la concejalía de Servicios Sociales de Vilagarcía, que dedicó esta semana a trabajar sobre la diversidad. Hoy, a las siete de la tarde, los que quieran pueden acercarse a la plaza de Galicia para participar en un paseo a ciegas por la ciudad. Los tropezones nos obligarán a concienciarnos sobre las dificultades de los invidentes.