Reportaje | El patrimonio religioso de Vilagarcía Las iglesias son un indicio más de los movimientos de población. Las más alejadas se arruinan y se levantan otras en los núcleos donde crece el padrón
03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Lo de poner la ropa nueva los domingos para ir a misa es una costumbre social olvidada por la mayoría de las nuevas generaciones. Pocos son los jóvenes que sigan a rajatabla los preceptos religiosos, y aunque es cierto que se siguen oficiando bautizos, primeras comuniones y bodas, en la mayor parte de los casos son acontecimientos sociales de los que no se quiere prescindir por un gusto hipócrita al boato y la ceremonia que luego no se corresponde con el sentimiento religioso de quien lo celebra. Y aun así se siguen levantando iglesias, pese a que su clientela es cada vez menor. Y se hacen allí donde más cómodas son para los parroquianos, dejando en manos de la ruina bellos edificios apartados de los núcleos de población. Además del proyecto en Sobrán, en Vilagarcía se está construyendo una nueva capilla en A Torre. Lo hacen los vecinos ayudados por el párroco sin plazo para finalizar la obra, ya que las piedras se fueron colocando a merced de la voluntad popular, ya que el proyecto depende de los donativos. La nueva capilla de A Torre es un indicio más de los flujos de población. En el lugar hay otra capilla, pero la parroquia crece también en el rural de Vilagarcía y hace tiempo que se les quedó pequeña.