20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
Su tramitación ha seguido un camino absurdo, plagado de retrasos injustificables. En plena campaña de las últimas elecciones autonómicas, Francisco Álvarez Cascos anunció que las obras comenzarían en el 2002. Evidentemente, no ha sido así. Lo cierto es que en 1996 ya estaba listo el estudio medioambiental para la conexión del puerto con la A-9, cuya apertura se preveía no más allá de 1998. Desde entonces apenas se ha movido un papel y, por supuesto, ni una sola piedra. La única novedad es la realización de las prospecciones arqueológicas que marca la ley.