El elevado precio de convertir el casco urbano en una chatarrería

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

ALEJANDRO RODRÍGUEZ

Reportaje | La lucha contra la suciedad en las calles de O Grove El Concello grovense ha identificado a seis vecinos cuando intentaban deshacerse de sus trastos viejos apilándolos en una acera. Ahora se enfrentan a cuantiosas multas

19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?omenzaba el verano, y el concejal de Medio Ambiente de O Grove lanzaba un aviso: si los vecinos no cumplen el horario y las normas a la hora de deshacerse de sus residuos, el Concello endurecería su mano para hacer frente a la suciedad. Ahora, con agosto mediado, el Ayuntamiento parece haberse hartado de tanto confiar en la buena voluntad de los ciudadanos. En las dependencias municipales existen seis expedientes abiertos contra otros tantos vecinos por convertir las calles en un desván en el que depositaban los enseres que ya no les eran útiles en casa. El concejal Francisco Fontán es el encargado del desarrollo de esos expedientes. Recuerda que todos se abrieron en el entorno de las calles Sol y Holanda. Una zona céntrica que solía aparecer engalanada con muebles viejos, neveras, lavadoras y hasta rastrojos de las fincas. «Deixaban de todo por alí, e aquelo estaba que daba pena», argumenta el edil del grupo de gobierno. Asegura que con la apertura de estos expedientes no se trata de «meterlle o medo no corpo ós veciños, porque non hai que facer eso. Pero a xente ten que saber que hai normas e que as normas hai que respetalas». De momento, en la zona en la que el Concello realizó su particular «redada» los hábitos han cambiado mucho. «Agora non baixan a basura antes da hora, nin deixan os trastos por alí tirados», explica este edil. Responsabilidad Las seis personas que han sido expedientadas ya han comparecido ante el concejal para exponer sus razones. «Asumiron a súa responsabilidade, pero quitábanlle importancia ó tema». Ahora, disponen de unos días para presentar alegaciones, y después llegará la hora de que el juez instructor, Fontán, decida. La sanción máxima que pueden tener que pagar es de 1.500 euros. Una cantidad que invita a huir de la tentación de dejar los muebles viejos tirados en cualquier esquina. En cualquier caso, el concejal Francisco Fontán reconoce que el Concello tendrá que redoblar esfuerzos en materia de limpieza. Añorando en voz alta el punto limpio que O Grove aún no tiene, el edil señalaba que los dos días mensuales para la recogida de chatarra y muebles viejos se han quedado pequeños. «Eses días son toda unha avalancha de chamadas», dice el concejal cuando habla de las peticiones de los vecinos para que el camión de recogida acuda a sus casas. «Haberá que amplialo», sentencia.