ENTRE LÍNEAS
23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HAY COSAS en esta vida con las que, sencillamente, no puedo. Me dan asco. Me pasa con todo lo que es injusto. Con todo aquello que algunos hacen aprovechando que son más fuertes, que infunden miedo en los demás. Me pasa muy especialmente cada vez que me entero de un nuevo caso de violencia en el hogar. Alguien que es capaz de sacudirle dos guantazos a su esposa o a sus hijos no merece clemencia. Tratado con indulgencia podemos ofrecerle un psiquiatra. La mayor de las arcadas me la produce la violación. Porque provoca una huella cruel que permanece imborrable en sus víctimas. A riesgo de parecer duro les diré que nunca entenderé por qué gente capaz de cometer estas atrocidades merece beneficios penitenciarios. En mi opinión, lo justo es tratarles como terroristas. Por el terror que infunden.