AREOSO | O |
21 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HAY explicaciones que las Administraciones públicas tienen que dar. Aunque sólo sea para despejar dudas -porque las dudas siempre son legítimas-, para desmontar mentiras o, simplemente, por puro afán pedagógico. Hace unos días, Pesca emitía un informe escalofriante sobre la caída de las capturas de nécora. Con esos números en la mano, la ampliación de la veda de esa especie estaría más que justificada. De hecho, las cifras fueron tan apabullantes que hasta entre el sector, empeñado en adelantar la apertura de la nécora, se sintió un ligero estremecimiento. Quizás por eso, ni cortos ni perezosos se pusieron a echar cuentas. Y advirtieron, públicamente, que la Xunta había hecho mal sus números, y que había mezclado la nécora gallega con la nécora foránea, que viene siendo algo así como mezclar churras con merinas. Para todo aquel que no sea un técnico, el primer informe y el segundo resultan igualmente convincentes. Por eso la Xunta no se puede permitir el lujo de negarse a explicar ese desfase de números escudándose en que sus técnicos son sus técnicos, y además nunca se equivocan. Enrocarse en esa postura no parece ser el mejor camino para fumar la pipa de la paz con el sector. Ni para hacer que se recupere la confianza perdida en los «expertos» durante la crisis del Prestige . Si los datos de la Xunta son ciertos, bendita sea la veda de la nécora y benditos quienes la respeten. Si los datos de las cofradías son verdad, alguien tiene que dar explicaciones de cómo es posible que a un técnico de Pesca se le vaya la mano al sumar y una a la producción gallega producción foránea. Y mientras tanto, un poco de diálogo, que nunca sobra.