Las coincidencias que marcan

MARÍA REY

AROUSA

AREOSO | O |

18 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VIDA suele llevar su propio ritmo. Y en ocasiones, ese ritmo se basa en coincidencias. Por ejemplo. Una noche bajo a depositar la basura en el contenedor correspondiente y descubro que alguien ha lanzado a su interior mondas de plátanos y demás basura sin ningún tipo de envoltorio profiláctico. Vaya noxo, dirán ustedes. Pero verídico. Y al día siguiente, ya de tarde, la acera me regala una ristra de cagadas de perro, perdonando la expresión, que parecen marcar el camino hacia el país de los guarros. Es entonces cuando llego al periódico, meditando sobre lo poco considerados que somo a veces los humanos y me comentan que el concejal de Medio Ambiente de O Grove ha lanzado un órdago a sus vecinos para que, por favor, pongan su granito de arena para mantener las calles limpias. Cualquier otro día el comentario me hubiese pasado desapercibido. Pero tras mis últimas experiencias no ha sido así. Los ciudadanos solemos quejarnos de lo dejados de la mano de Dios que nos tienen nuestros políticos. Yo soy la primera en quejarme porque la sanidad pública tiene listas de espera interminables y porque la secuencia de obras en una misma calle me pone de los nervios. Sin embargo, cuando de lo que hablamos es de la limpieza de esas calles, la protesta debe llegar al buzón de mi propia casa cuando lanzo un papel al suelo o cuando no respeto las horas para depositar la basura. Y cuando hablo de mi, ciudadana de a pie, hablo de usted, que seguro que en alguna ocasión ha cometido algún pecadillo como los que yo estoy confesando. Así que más nos vale a todos hacer un juramento de civismo y de buenos modales.