ENTRE LÍNEAS
24 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.YO SOY de los que cruzan los dedos, entran por las puertas con el pie derecho y jamás doy la sal en la mano. No es que sea supersticioso. Es por si acaso. Y por si acaso, la noche de San Xoán, como todos los años, salté tres veces la hoguera en la playa -que era ilegal, por cierto- y purifiqué todos mis males. Falta me hacía. El nuevo año -solar- que ahora comienza hace preciso que todos nos purifiquemos. ¡Qué hay mucha mala leche suelta! Y no es nuestra culpa. Es la sociedad. Ayer yo, sin ir más lejos, me dí cuenta de lo bordes que nos ponemos en el súper -esto va para los lectores que pusieron en duda que yo haga la compra- cuando no nos atienden. Una señora me dio toda una lección. «¿Tiene usted prisa?, si quiere le dejo pasar», me reprendió ante mis malas caras. Tendré que purificarme de nuevo en la hoguera.