Condenados a entenderse

María Santalla VILAGARCÍA

AROUSA

?ras los resultados que los comicios municipales han dejado en A Illa, las miradas se han vuelto hacia el único edil que ha conseguido el BNG. La minoría de la candidatura socialista le obliga cuando menos a lograr una abstención que permita a Manuel Vázquez continuar en la alcaldía. El pacto entre socialistas y nacionalistas no parece, sin embargo, fácil de conseguir. Es cierto que hace cuatro años el voto del BNG permitió a Vázquez gobernar. Sin embargo, desde entonces las fricciones han sido continuas y lograr el acuerdo precisará limar algunas asperezas. Pese a ello, la lógica indica que los dos grupos están condenados a entenderse. El pacto beneficiaría a ambos, pero, sobre todo, favorecería al BNG. Tras los malos resultados obtenidos por la formación frentista el domingo, el análisis realizado por su portavoz achacaba al apoyo al gobierno local este descenso de votos. Sin embargo, el estudio de los datos de las urnas y la realidad de los últimos cuatro años indican una situación bien distinta. Por una parte, los votos que perdió el BNG fueron a engrosar los resultados de la lista socialista, situación que no se hubiese producido en el caso de votantes descontentos con el pacto. Pero es que, además, el pacto de gobierno durante los pasados cuatro años no fue tal. Tras el apoyo inicial, el BNG no le puso las cosas fáciles al gobierno de Manuel Vázquez. Como ejemplo, tan sólo el primer año se aprobaron los presupuestos a la primera, y lo mismo ocurrió con el plan urbanístico, que fue debatido dos veces. En estas circunstancias, el BNG quizás debería plantearse el pacto de gobierno como un posible paso hacia la recuperación de apoyos.