Los ganadores en las urnas montaron la fiesta en las sedes y se fueron de copas
26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las elecciones son como la vida misma. Unos ganan y se alegran y otros pierden y les va fatal. Alguno incluso llora. Si les digo la verdad, a mí me dan mucha pena los que pierden, así que decidí darme una vuelta por las sedes de los partidos ganadores, por aquello de que para penas ya llega con las del día a día. ?ara ir abriendo boca, encaminé mis pasos a la sede del BNG en Vilagarcía. El ambiente era de pura fiesta. Unos canapés de lo mejorcito. De jamón, vegetales, de fiambre. ¡Buenísimos! Mucho mejores que los del PSOE -que además no invitaban a nada, oye-. En cambio, los del Bloque se deshacían en atenciones hacia los plumillas y se lo pasaban en bomba con los fotógrafos. Sobre todo Rosa Abuín, que empezó a gritar «miau, miau, o rato se comeu o gato» por todo aquello del mitin de Gago en el que dijo que tuvo un sueño y se vio como un gato que se comía a un ratón que, según dijo, era Castro Ratón. Tras la fiesta del BNG, decidí darme una vuelta por el Partido Popular de Vilagarcía. Nada más entrar por la puerta, ya se nota que el ambiente está relajado. Y es que consiguieron subir un concejal y parece que las cosas se van normalizando. En cuanto a la manduca se refiere, había bocadillos a tutiplén y de todo. Vamos que no faltaba de nada. Otro de los más alegres era Juan Fajardo, de Izquierda Unida. El nuevo concejal lo festejó con cava y cerveza en la sede de CC.?OO. Mucha no había, pero teniendo en cuenta que sólo se han gastado 80.000 pesetas en la campaña... Luego salió a tomar unas copas con los chicos de las Xuventudes Comunistas. En el PSOE de Vilagarcía estuve poco. No había ni fiesta ni nada. Estaba el horno para pocos bollos, la verdad. Y desde muy temprano. La ex concejala de Muller, Ramona Castaño, ya advirtió que tenía un mal pálpito y Mari Carmen González bromeó poniéndole la mano en el pecho. Al final Ramona tenía razón. Pero la fiesta por excelencia, el gran desfase, fue la que organizó Nené Barral en el restaurante A Canle de Ribadumia. Tras derrotar al PP y fastidiarle la mayoría absoluta al mismísimo presidente provincial del PP, Rafael Louzán, en A Canle se comió cuanto se quiso y se bebió mucho más. Todo el mundo estaba invitado. Sólo había que acercarse a la barra y pedir. Allí había una jarana de cuidado. Gente manteada, Nené a hombros y muchos, muchos abrazos.