Democracia

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

23 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Dirección: Rey Daviña, 10, 1º Izq. 36600 Vilagarcía Correo-e: redac.arousa@lavoz.es Albatros quiere llamar la atención de los vilagarcianos sobre la nula información ofrecida por todos los partidos políticos que concurren a las municipales sobre la problemática de las drogas en esta ciudad. Parece ser que no hay tal problema, y si lo hay es mínimo y no merece atención. El tráfico y consumo de drogas es el tercer problema que preocupa a los ciudadanos, y si le sumamos la inseguridad ciudadana -que está en el quinto lugar-, generada en un 95% por el consumo de drogas, el problema ascendería al primer puesto como motivo de preocupación. Con esto, lo que pretendemos es avisar a todos los vecinos de que salga quien salga esta cuestión no será abordada de manera seria y efectiva. Así que todo seguirá igual, como mal menor, porque algunas estadísticas dicen que el consumo de drogas entre menores de edad aumenta de forma alarmante. Tampoco se habla para nada de tomar medidas municipales contra el tráfico de drogas a pequeña y mediana escala. Y mucho menos se menciona el blanqueo de capitales, que acaba con el negocio lícito y honrado de comerciantes e industrias, que ven quebrar sus negocios por la competencia desleal y fraudulenta de individuos sin escrúpulos, que los hay y bastantes. Por todo ello, rechazamos la manera de enfocar el problema de todos los partidos, al no tener en cuenta este problema. HACE 2.500 años, el hombre inventó la democracia. Fue en Atenas, durante el gobierno de Pericles. Parece increíble que alcanzáramos tal grado de perfección hace tanto tiempo. Sobre todo si se compara ese período con la brutalidad y mezquindad que nos ha caracterizado después. Hasta hace muy poco. España tiene por fin una democracia fuerte, consolidada. Pero no ha sido siempre así. Mucha sangre se ha vertido en este país para que usted y yo podamos votar mañana. Recuérdelo. Utilice la jornada de hoy, que es de reflexión, para pensar en que la democracia verdaderamente real es aquella en la que participamos todos. Todo voto es válido. Todo es bueno si se expresa en libertad. Es la grandeza de este sistema, que la opinión de todos cuenta y que por muchas cábalas que hagan unos y otros es el pueblo el que decide.