Fruto del empeño de Nené, Cabanelas fue bendecido como ejemplo de creación de suelo industrial. Ahora, las muchas peculiaridades del caso lo convierten en una pesada herencia
17 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?l polígono de Cabanelas es, por derecho propio, el hijo pródigo de la gestión de Nené Barral al frente del Concello de Ribadumia. En su creación, el histórico alcalde puso todo su empeño y su peculiar forma de entender la política y la Administración. Un modo de actuar en el que la palabra comprometida y el apretón de manos siempre tuvieron prioridad sobre las firmas en los contratos y los pasos burocráticos necesarios para imprimir a cualquier proceso un imprescindible carácter legal, con tal de conseguir el objetivo apetecido. Quienes conocen a Nené lo saben perfectamente. Es hombre de acción, no de papeles. ?n buen precio Así fue gestándose el polígono, entre acuerdos y pactos mútuamente beneficiosos, y así se consiguieron precios competitivos para un suelo industrial que, habitualmente, está por las nubes. ¿Por qué cubrir costosos trámites si entre las partes interesadas se ha alcanzado ya una concordia tácita? Este fue el espíritu que vio nacer al primer parque empresarial de la comarca. Finalmente, pese a nacer al margen de Xestur, Cabanelas fue bendecido con todos los honores por la Xunta como ejemplo de política de fomento del empleo. Espacio estratégico La bendición oficial pronto se tradujo en realidades palpables. En él se ubicaron instalaciones fundamentales, como la planta de tratamiento de basuras de Sogama o la sede del parque de bomberos. A su sombra creció el vecino parque de Sete Pías, en Cambados, tan próximo que casi se confunden. De hecho, juntos forman una especie de simbiósis conocida como polígono de O Salnés. Siempre en boca de alcaldes y candidatos populares para fustigar a sus rivales, Cabanelas brilló como la auténtica joya de la corona de la comarca. La caída del sistema Sin embargo, resultaba evidente que el intrincado mecanismo dibujado por Nené difícilmente se sustentaría sin él. La red de compromisos encontraba en el alcalde su pilar fundamental. Entonces llegó la implicación en el sumario por contrabando. Barral dejó el cargo antes de ver acabada su obra, y todos los problemas derivados de su polémico nacimiento explotaron en el polígono. Ahora, Nené reprocha a sus sucesores no haber respetado sus acuerdos, muchos empresarios se suben por las paredes y el PP tiene un serio quebradero de cabeza.