AREOSO | O |
16 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.SE DICE que todos los gallegos tenemos en la familia a alguien que vivió la emigración. Y se puede decir también que todos los gallegos conocemos a alguien que ha tenido una mala experiencia con la sanidad pública. Yo misma podría contarles un par de ellas, vividas en carnes propias. Pero no lo haré: la Xunta podría emitir una nota de prensa burlándose de mi y llamándome «nueva experta en gestión sanitaria». Y es que si los médicos del hospital no pueden denunciar públicamente, y con datos en la mano, que el de O Salnés es el peor dotado de todos los centros de Galicia, ¿que voy a poder decir yo, humilde usuaria que detesta el olor de los hospitales y que se marea en cuanto ve una aguja?. Por eso me voy a callar. Y no voy a contarles nada de aquella vez que tuve que ir a un especialista privado por que para ser atendida en O Salnés tenía que hacer una cola de meses. Ni les voy a insistir en que las camas del hospital son pocas. No quiero intoxicarles en periodo electoral recordándoles que si un día se ponen muy malitos igual llegan a Rubiáns y tienen que pasar de largo hasta Pontevedra. No soy una experta.