ENTRE LÍNEAS
15 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA ARMADA inglesa vuelve a Vilagarcía. Su presencia durante años y años en la ciudad, donde pasaban amarrados buena parte del verano, nos ha dado a los vilagarcianos -yo lo soy de adopción, pero lo soy- el sobrenombre de ingleses. Muchos han hecho de este apellido británico un insulto. Por aquello del «perro inglés» que tantos desastres causó a España en su declive imperial y que desde entonces y hasta ahora nos humilla con su presencia en Gibraltar. Sin embargo, Vilagarcía ha sabido darle la vuelta a la tostada. Si hay que ser ingleses, lo seremos. Y a mucha honra. Debo decir que del país de Tony Blair -ese que es amigo de Aznar- admiro su flema, su humor y su rojo. El rojo inglés, que ahora vemos en las farolas, los bancos, los semáforos y hasta la fachada del Ayuntamiento. Puesto a ser ingleses, pongámosle estilo.