Una de las búsquedas más pertinaces del siglo XX en España fue la de petróleo. Burgos y Navarra fueron dos de las provincias más perforadas. Esta vez, a mediados de mayo de 1953, la Delta Drilling Company, de Texas, había establecido su campamento en Marcilla, próxima a Tudela. Ya se estaban haciendo prospecciones a 2.200 metros y se esperaba llegar a los cuatro mil, aunque se encontraban con capas rocosas, que dificultaban el avance pues se trabajaba en el fondo del pozo a 65 grados, motivo por el cual los dientes de la barrena se desgastaban con mayor rápidez, siendo necesario cambiarla con más frecuencia, obligando para ello sacar toda la tubería cada ciento cincuenta metros. Pese a que esta operación la realizaban con destreza los técnicos tejanos, les llevaba de seis a siete horas., lo que hacía que el progreso fuese más lento y costoso. El Caudillo, que era informado diariamente de las prospecciones, ya se veía nadando en petróleo y con una España en cabeza de la producción mundial. Sin embargo, nada de eso iba a suceder y habría que seguir importando crudo y gastando las pocas divisas que tenía el país. En estas cosas, Franco era algo ingenuo. No hay que olvidar que en diciembre de 1.939 había dicho por RNE que poseíamos oro en cantidades enormes.