Cuestión de formas sobre un intenso mar de fondo

Rosa Estévez
R. Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

V. MEJUTO

?Os premios Príncipe de Asturias non son unha carallada». Xan Caneda, concejal de EdeG en O Grove, soltó estas palabras en el último pleno de la corporación tras asistir a un cruce de intervenciones entre los concejales de IdeG, que defendían una moción para que se concediese el premio Príncipe de Asturias a las cofradías gallegas, y el PP, que pedía que se introdujesen un par de matices en ese texto: que el reconocimiento fuese, en general, para los «pobos mariñeiros». El segundo, que se eliminase la parte en la que se establecía que fuesen los patrones mayores de O Grove, Cangas y Pobra quienes recojan el galardón, en caso de que les sea finalmente concedido. El debate lo polarizaron, inicialmente, Francisco López Chesqui y Miguel Pérez. Pero por los micrófonos se coló también la voz de Francisco Fontán, que se adueñó de la palabra después de indicarle al alcalde que «só é un minuto; non costa nada». Fontán hizo hincapié en que «¿Por que non se lle da a liberdade a todos os cidadáns para que elixan a quen eles queiran para que os representen nesto?». Sus palabras hicieron resoplar a Chesqui . «Sople, sople ben, e faga a política que queira que eu fago a miña». El independiente perdió la paciencia. Si en sus anteriores intervenciones, cargadas de sorna, se mostró favorable a recoger algunas peticiones del PP, tras escuchar a Fontán abandonó el retintín por el grito. «¿Liberdade?. ¿Pero vostede sabe o que é eso?», bramó. Y fue entonces cuando Caneda entró en el debate para pedir a la corporación que se tomase en serio una designación de las cofradías para este premio. Y llegó el último intento. Chesqui volvió a mostrarse proclive a introducir en la parte resolutiva de la moción, explícitamente, a los mejilloneros. La voz de Fontán se volvió a colar en el salón para repetir «e que sexan as personas quenes decidan quen as vai representar». No hubo acuerdo, y el PP se abstuvo en la votación. Entre el público, impasible, Francisco Iglesias, el patrón mayor meco, siguió toda la discusión. Un debate en el que él era el gran protagonista no nombrado.