Merluza al chapapote

AROUSA

AREOSO | O |

22 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

VIVIMOS en plena borágine informativa. Nuestras neuronas procesan docenas de noticias a diario, a cada cual más curiosa o más terrible, y la capacidad de sorpresa se va agotando. Pero está visto que los periódicos aún nos dejan resquicio para el desconcierto. Léase la página 4 de local de este diario. «El Colegio de Farmacia sostiene que no pasa nada por comer un pez con fuel». No se crean que es una boutade de un señor cualquiera. Estas afirmaciones proceden de prestigiosos profesionales y se realizaron en un foro de debate avalado por el colegio provincial de farmacéuticos. De modo que no hay porque no tomárselas en serio. Así pues, aparte de la sorpresa y hasta la chanza que pueda originar este titular en una lectura de urgencia, no cabría más que felicitarnos por la noticia. Qué más se puede pedir en estos tiempos en que expertos y especialistas en todas las materias posibles nos advierten día a día de los perjuicios que acarrea la contaminación en la cadena alimentaria y, por tanto, en nuestra salud: que si los abonos químicos, que si los metales pesados, que si la radioactividad... Estamos rodeados de amenazas por tierra, mar y aire pero sepan que -lo dice un vocal del colegio de farmacéuticos- es más peligroso fumar durante 30 años que comer un producto contaminado con fuel. Que el tabaco mata ya lo sabía, lo que ignoraba era que el chapapote no. Está visto. Nos movemos por ideas preconcebidas, no siempre acertadas. Una daba por hecho que el fuel era una bomba de relojería para nuestro organismo y ahora descubro que no lo es tanto. Pero ya conocen el dicho. El miedo es libre.