AREOSO | O |
14 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.RECUERDO que todos los 14 de abril mi abuelo se fumaba un puro para celebrar el aniversario de la II República española. Lo hacía en pleno franquismo, así que era una forma de rebelarse contra el dictador que le condenó a muerte por rojo -luego le salvó un amigo falangista-. Será por eso que para mí el 14 de abril tiene un significado especial. El abuelo significó siempre mucho para mí. Me enseñó a leer, a nadar, a montar en bicicleta y, lo más importante, a tener paciencia. Ya se lo he confesado en otras ocasiones. Sí, yo soy republicano y por ello el 14 de abril también me hace soñar con un sistema de gobierno que yo considero más justo por no admitir distinciones de nacimiento ni de condición social. Ese sueño no tiene nada que ver con ideologías. Vamos, que en la república caben -como así ocurrió- las izquierdas y las derechas. Por ello debo decir que me molesta y mucho que el Partido Comunista se esté apropiando de la bandera tricolor. El domingo estuve en Rubiáns en el homenaje a los asesinados durante el franquismo y me dolió que el colofón del acto fuera La Internacional, el himno comunista. Por cosas como esa este país tuvo que soportar cincuenta años de cruel e ilegítima dictadura. Así nunca habrá una tercera república.