Primero fueron las autoescuelas, después los agentes de la Policía Local. Todos participaron en las clases de educación vial para los alumnos de O Grove
26 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El colegio debería servir para mucho más que aprender matemáticas y literatura. Y en el Rosalía de Castro de O Grove parece que lo tienen muy claro y han optado por la educación vial. Parar aprender, cuanto más jóvenes mejor. De modo que han elegido a los alumnos de infantil -de tres a cinco años- para poner en marcha esta experiencia. Lo primero ha sido sacar el carné. De así que cada niño tiene ya en su poder la documentación que le acredita para circular por carretera. Triciclos y patinetes para aprender jugando Y como mandan los cánones, después de la teoría llega la práctica. Los aventajados alumnos han empezado ya a poner a prueba sobre el asfalto sus conocimientos y en un circuito montado al efecto en el patio. La iniciativa del centro ha sido posible gracias a la colaboración de las autoescuelas, del Concello y de los agentes de la Policía Local que, por unos días, hacen también las veces de profesores. Esperemos que sus enseñanzas sirvan para tener buenos conductores en el futuro y que las carreteras sean un poco más seguras. Parece que en O Grove están empeñados en que los niños transiten con seguridad, bien sea en triciclo, bin sea andando. Otra feliz idea ha sido la de la asociación de padres de la escuela infantil de Rons que, en colaboración con Talleres Ruco, han provisto a los niños de 110 petos fluorescentes para que sean fácilmente localizables cuando salen de la guardería. Y es que con niños tan pequeños, toda precaución es poca.