Alumnos de primero y segundo del colegio Anexo A Lomba recorrieron ayer la exposición «En tres tempos» y fueron recibidos por el alcalde
26 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Llegaron formales, en fila india y con los ojos muy abiertos, pero media hora después saltaban y correteaban por el salón de recepciones de la casa consistorial, poco impresionados, la verdad, por la autoridad que les recibía, el alcalde de Vilagarcía, al que algunos confundieron con Aznar y otros convirtieron en marido de la bisabuela del rey, que les miraba desde los antiguos cuadros del antiguo salón de plenos. Eran alumnos del colegio Anexo A Lomba, que en la mañana de ayer iniciaron la ronda de visitas a la exposición En tres tempos guiados por un Manuel Villaronga, responsable del Área de Comunicación, un poco aturdido por la vitalidad de tan joven auditorio. «En tres tempos» Con seis y siete años, a los pequeños les interesó la exposición, pero quizás no los detalles que atraen al común de los mortales, sino más bien los trajes de los policías, las fotografías de las lata de Coca-Cola, los Simpson, las torres gemelas o las manos del voluntario manchadas de chapapote. En fin, lo que ellos les gusta o les preocupa.Lo de las antiguallas también les sorprendió. Preguntaban intrigados para qué servía una vieja plancha de carbón o una máquina de escribir con un siglo de historia. «Qué vieja es -decía un niño-. Por lo menos es de los ochenta».Su guía los llevó por los distintos paneles tratando de explicarles qué es un concello y las distintas fases históricas por las que pasó el de Vilagarcía mientras que algún que otro adulto se despistaba admirando la moto que forma parte de la colección de objetos de la policía local. El salón noble Y tras la muestra, la recepción oficial, en el salón noble. Hubo que esperar a que el alcalde subiese de la ya tristemente tradicional concentración en Ravella en protesta por la guerra. Ellos se sentaron formales en las señoriales sillas, pero pronto se les acabó la paciencia. Los más inquietos se levantaron y se acercaron a la mesa presidencial para dar golpes en la madera y actuar como juez.Javier Gago les preguntó si alguno de ellos querrían estar allí de mayores, pero no había mucho interés por la política. Se ve que a esas edades les atrae más lo de ser bomberos o policías. La interesante jornada finalizó con un recorrido por las nuevas dependencias municipales para que tomaran buena nota de las novedades, no en vano, como figura en una de las fichas de la unidad didáctica elaborada para ellos, el día de mañana, la casa consistorial de Vilagarcía necesitará una nueva reforma y a lo mejor, entre los que hoy la visitaron, está el arquitecto que la diseñe o el alcalde que la ocupe. Javier Gago les preguntó qué tenían que hacer para conseguirlo, y a eso sí respondieron todos al unísono: «Estudiar mucho».