Una tarde de surf en A Lanzada

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

En invierno, la playa grovense es un auténtico remanso de tranquilidad. Sin bañistas, el magnífico arenal se torna en reino de surfistas, pescadores y aficionados al paseo

25 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El mar de Arousa es capaz de enamorar a cualquiera. En verano, son miles las personas que a diario se acercan a playas como la de A Lanzada, en O Grove, auténtico símbolo del potencia turístico de las Rías Baixas. Cuando el sol no calienta y los rigores del verano animan más a comerse un cocido que a un bañito en el mar, A Lanzada se convierte en un espacio de paz que atrae a otro tipo de usuarios . Es el caso de los surfistas, que acostumbran a poblar A Lanzada los fines de semana armados con sus trajes de neopreno y sus tablas. Desafiando al frío esperan la gran ola, la que les lleve en volandas hasta la orilla. No hay catástrofe que pueda con el privilegiado arenal arousano. A la vista está. Los jinetes de las olas siguen acudiendo a él para encontrarse con la fuerza primigenia del océano en su encuentro con la tierra. ?a tradición marca que el número de olas requerido para una tarea con buen fin es, como mínimo, un nueve. En este caso, evidentemente, no se trata de consolidar la fecundidad de los surfistas, que jamás podrían quedarse embarazados. Pero existe otra fertilidad. La de la riqueza natural, la del turismo, la que nunca abandonará A Lanzada.