Los promotores de la manifestación de O Grove desmienten cualquier atisbo de violencia en el acto de protesta y niegan el carácter político que le atribuye el gobierno municipal
07 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.«Querer vincular el acto de protesta del domingo con violencia callejera o algo por el estilo es increíble y una mentira descarada». Lo asegura en la lonja de O Grove, mientras almuerza tras limpiar fuel, un joven voluntario procedente de Salamanca. Él y varios compañeros encabezaron la manifestación casi improvisada que quiso demostrar ante el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, toda la frustración y el enfado de quienes trabajan para intentar frenar las devastadoras consecuencias de la marea negra. Punto. Ni violencia, ni destrozos. «Fue un acto completamente pacífico», asiente una joven afincada en Vigo. Recupera la palabra el estudiante salmantino: «Se trataba de manifestar la desobediencia civil ante la falta de Estado -argumenta- y el desastre del Prestige, que es un claro exponente de lo que el capitalismo provoca». El ejemplo de Carnota Quienes hablan acaban de constituir el colectivo Voluntarios en Rebeldía. Se trata de una treintena de voluntarios, algunos de los cuales han sido expulsados de Carnota por el Concello. ¿La razón? «Desde el principio no les interesó en absoluto que pudiésemos autoorganizarnos e intentar que la limpieza de las playas se realizase de una forma coordinada y racional». El portavoz aporta ejemplos: «Una misma playa está siendo limpiada por la Comunidad de Castilla-León, de forma ejemplar, por voluntarios descoordinados que hacen más mal que bien y el Ejército, al que sólo le interesa sacar a toneladas». «Así no se puede hacer nada», concluye, asegurando que el único objetivo del colectivo es «contribuir en lo que podamos hasta que sean los técnicos quienes hagan esta labor». Un gaditano pone la guinda al asunto: «Mira, disen que ehtamoh relasionados con er Bloque».