La limpieza de las rocas es una cuestión de esfuerzo. De esfuerzo físico de los miles de voluntarios que se dejan el físico en mil y un recovecos, rascando chapapote con fuel y manos sin apenas resultados. También de ahorro. De ahorro de semejante despliegue. Una vez perfeccionada la fórmula que se ensaya en San Vicente, un equipo de cuatro personas sería capaz de limpiar cada una de las calas de A Batería en apenas una jornada de trabajo. Claro que existe otro tipo de esfuerzo y otro tipo de ahorro: el económico. Un equipo como el que funciona en O Grove, alimentado por un compresor, cuesta aproximadamente seis mil euros (un millón de pesetas). Teniendo en cuenta que las firmas Ferjovi y Pako están dispuestas a cualquier esfuerzo para salvar la costa, no parece que el precio constituya ningún lujo asiático.