Jordi Fernández, muy disgustado tras un mal partido del Extrugasa en Lugo

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA

AROUSA

El técnico no acepta que sus jugadoras cayesen como lo hicieron ante un oponente «inferior» El encuentro sirvió para ver el debut de Gisella, que se mostró desorientada tras sólo dos días en España

04 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A El Extrugasa Cocinas Carballo acudía ayer a Lugo para enfrentarse al Yaya María Breogán en un partido amistoso. Ni Anne Clavier ni Desiree Glaubitz estaban disponibles. Dos bajas a las que se sumó la desorientación de la argentina Gisella Vega, que con tan sólo dos días de aclimatación en el equipo fue capaz sin embargo de anotar ocho puntos en sus quince minutos sobre la cancha. Las arousanas acudieron a la cita luguesa, pues, sin poder contar con varios de sus principales efectivos. Si para muchos entrenadores esta sería la coartada perfecta, para Jordi Fernández resultó una desafortunada circunstancia que en nada justifica la nefasta actuación que, afirma, rubricaron sus jugadoras durante los 40 minutos del encuentro. Jordi no tuvo el menor reparo en reconocer que «hemos jugado de pena. La gente se mostró cobarde, fallando cosas impensables debajo de la canasta. El rival era poquita cosa, y la prueba está en que a pesar de todo sólo perdimos de seis». El técnico del Extrugasa Cocinas Carballo se mostró muy contrariado, llegando a decir que «o mucho mejoramos o lo pasaremos mal en la Liga». No obstante, Jordi prefirió no quedarse en esta visión catastrofista, y espera que «le daremos un giro de 180º a este equipo». Algo que, aguarda, puedan apreciar ya los aficionados vilagarcianos en la devolución de la visita del Yaya María el próximo miércoles, en el I Trofeo Extrugasa de Vilagarcía. Respecto a la película del partido, Jordi comentó que tuvo poca historia. «Ellas se fueron ya en el primer cuarto a una máxima ventaja de doce o trece puntos y nosotros siempre fuimos a remolque». Sobre el debut de Gisella, el técnico prefirió no comentar nada, ya que «no sería objetivo, tras tan poco tiempo». Por su parte, la juvenil Sara dispuso de 20 minutos en la cancha, que aprovechó para anotar un triple y recibir los parabienes de su entrenador, muy satisfecho con su trabajo. Con quien sí quedó disgustado Jordi fue con las bases del equipo. En este sentido, anunció que «voy a hacer un trabajo específico con ellas para mejorar su juego y rendimiento».