Mucho, pero mucho, ruido

AROUSA

AREOSO

02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

VILAGARCÍA CRECE. Ya no hay duda. Hace unos años, uno no se podía explicar el enfado de los tertulianos ante la sucesión de obras. «Encima de que mejoran la ciudad se quejan», pensabas. Ahora lo entiendes. Ya no es sólo que abran, cierren, abran de nuevo y vuelvan a cerrar las calles, que a fin de cuentas la gente tiene que trabajar y el mundo de contratas, subcontratas y vuelves a contratar me es demasiado complejo. El problema es el ruido. A las ocho y media de la mañana se ponen a excavar. Al principio, todavía somnoliento, piensas que están limpiando los contenedores. Después caes en la cuenta de que no, y no por la hora, si no porque sería un milagro, que ya lloverá (ahora el aspecto, y el olor, lamentable no afecta sólo a los de vidrio; los verdes ya contagiaron a los amarillos). No hombre no. Es una excavadora, o como quiera que se llame. Sí, de acuerdo, es lunes, pero son las ocho y media de la mañana. Al final, entre resignado y nostálgico, te acuerdas de aquellos sábados por la mañana, los del coche publicitario con la megafonía a todo volumen: «Aficionados: mañana, todos al campo municipal La Lomba (sic) de Villagarcía (sic)».