La Regata Rías Baixas salió ayer de Vilagarcía, después de que los participantes tomasen la ciudad durante la noche. En A Toxa, Érguete celebró su torneo de golf
13 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Una de regatas La Regata Rías Baixas salió ayer, a mediodía, de Vilagarcía. Cien barcos componían la estampa. Cien barcos que, por la noche, abrieron sus puertas para llenar la ciudad con sus tripulantes. Y, como ya se imaginarán, no se trataba de rudos marineros, sino de un desfile de prendas de marca. Porque la regata de cruceros más importante de Galicia es un evento que conjuga el deporte con el glamour. Si me tocase el Supermillonario me compraría un crucero y me apuntaría a todas las regatas que tuviesen lugar en Galicia, en España y en el mundo entero. Con el viento a favor y el solecillo que estos días nos acompaña, es un plan capaz de seducir a cualquiera. El problema De momento, no sé muy bien ni donde está popa ni proa. Pero con 2.000 millones de pesetas (en euros sólo son doce millones) digo yo que podría pagar a un buen profesor y a una mejor tripulación que se ocupe de todo. Pero por si el asunto no resultase, ya tengo en mentes otra posible ocupación para mis eternas horas de ocio: jugar al golf. Porque comprenderán que, con 2.000 kilos en la cuenta, no iba a dar palito al agua. Así que, si me decidiese a jugar al golf, empezaría por los nueve hoyos del campo de A Toxa. Y podría empezar, por ejemplo, en el torneo abierto de Érguete O Grove. Ayer se celebró una nueva edición, que como siempre fue un éxito. Un buen trabajo Buena parte de la culpa de ese éxito es de la gente de la asociación de lucha contra la droga. Carmen Cacabelos y Viky Fernández son las dos cabezas visibles de un colectivo que no deja de trabajar. Ellas no hacen más que aplaudir a la gente que colabora con sus iniciativas, como es el caso de los comerciantes mecos. Por eso yo he decidido, desde aquí, aplaudirles a todos, que se lo tienen bien merecido. Entre otras cosas, por el campamento que desde el jueves inician en A Lanzada con ochenta chavales. Ahí es nada.