La otra cara de la memoria

Enrique Lapido CATOIRA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Catoira acoge distintos actos sobre la lucha de los guerrilleros en la comunidad Antiguos maquis revivirán las experiencias acumuladas durante años de persecución

30 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Francisco Martínez López, «Kico», y Manuel Zapico Terente, «Manolo el asturiano», narrarán el viernes sus experiencias como maquis A El salón de plenos de la Casa do Concello de Catoira servirá el viernes de tribuna pública a diversos ex combatientes de la guerra civil. Su peculiaridad: haber combatido en las filas republicanas y haber continuado la contienda una vez finalizado el enfrentamiento nacional. Lo que puede parecer una oportunidad de oro para brindar un panegírico en favor de los vencidos es rechazado tajantemente por dos de los oradores que el viernes tomarán la palabra: el leonés Francisco Martínez López, Kico , y Manuel Zapico Terente, Manolo el asturiano . Ambos lucharon en el frente gallego. En un primer momento, integrados en el seno de la federación de guerrillas que operaba en la zona comprendida entre León y Galicia. Posteriormente combatieron en el ejército guerrillero de Galicia creado cuando los maquis abandonaron la estructura federal de lucha. Carácter histórico Los dos combatienes republicanos resaltan el carácter científico de las jornadas y descartan de forma vehemente cualquier intención de revanchismo político. «Lo fundamental tampoco es recrear las anécdotas, los aspectos peculiares que originó la lucha de guerrillas sino historiar esta época, rescatar de la memoria esta parte oculta de nuestra historia». Los organizadores han buscado la colaboración de la Universidad de Santiago, precisamente para dotar de rigor científico a las actas que se recojan de las charlas. La otra lucha Francisco Martínez López y Manuel Zapico Terente llevan casi catorce años inmersos en otra particular contienda: lograr el reconocimiento social y político de «los otros combatientes», los que prosiguieron la lucha desde los montes después de que sonara el último disparo entre los ejércitos. Para articular mejor su acción nació hace tres años AGE, siglas que hacen referencia a la asociación Archivo Guerra y Exilio. La organización cuenta ya con varios logros en su haber. Su primer mérito fue conseguir la exhumación de los cuerpos de varios guerrilleros republicanos enterrados en una fosa común en la provincia de León. En Cuenca hay otra muestra de su perseverancia: desde 1990 el Ayuntamiento cuenta con un monumento a los maquis caidos en la lucha. Quizá la iniciativa más simbólica fue la que tuvo lugar en Valencia. En la ciudad del Turia se elaboró un proyecto no de ley para instar al Gobierno al reconocimiento de la guerrilla. Con la legitimidad que concede su aprobación por parte de diez Comunidades Autónomas, el primer punto de los tres de que constaba el proyecto fue presentado al debate del Parlamento el 16 de mayo de 2001. El aspecto en cuestión hacía referencia al «reconocimiento de la lucha por la libertad» que había guiado a estos guerrilleros. Los restantes puntos, considerados accesorios al lado de éste pero no menos importantes a efectos prácticos, como la concesión de pensiones a los maquis republicanos, se quedaron finalmente en el tintero.