El tono bermellón gusta en Ravella y cuenta con todas las papeletas para adornar la fachada principal del Concello No se trata de ninguna tontería. La cuestión a debate marcará la imagen del renovado Concello de Vilagarcía, con toda la carga simbólica que ello implica. El color de la fachada consistorial se decide en estos días de calor y siesta. Desde hace algunas semanas, tres pruebas pictóricas adornan la entrada principal del noble edificio, ofreciendo a la vista del observador otras tantas posibilidades. Sucede que la última en llegar será, muy probablemente, la que se lleve el gato al agua. El rojo inglés o rojo teja, o bermellón y punto, para no complicarse, gusta en los círculos de decisión municipal. Los buenos entendedores no precisan más.
23 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Sobre gustos hay mucho escrito, pero es necesario leerlo. La sentencia, que forma parte del acervo dialéctico de un notable ex concejal de Vilagarcía, vuelve a sonar en los pasillos consistoriales. Llega el momento de decidir qué color simbolizará el resurgir de la Casa do Concello, y las apuestas comienzan a concretarse en cenáculos, plazas, cafeterías y la amplia gama de foros de conversación que la capital arousana ofrece al contertulio. Las alternativas, claramente visibles en la fachada del noble edificio de Ravella, son cuatro. Aunque se perfila ya un caballo ganador, que a buen seguro vencerá por varias cabezas, las pruebas se encuentran a disposición del observador, que puede componer su propia escena cromática. En cualquier caso, la duda será despejada sin tardanza. Atención. : Vainilla. La primera opción se debate entre el vainilla y el rosa palo, propio de algunas vetas del granito de Porriño. Es una alternativa cercana a la piedra, fácilmente conciliable con la imagen que ofrece la ampliación. : Salmón. El atrevimiento se encarna en esta tonalidad, a medias entre el salmón fuerte y el naranja butano. No pega ni con cola con el nuevo edificio, pero cuenta con sus adeptos. Para unos, la imagen de provisionalidad estaría garantizada -parece una capa de aislante que precisa cobertura- para otros resulta delicioso. : Crema. Vuelta a la prudencia y a la conciliación cromática. Como Alemania en un campo de fútbol, este color, ligeramente más rico que el blanco de toda la vida, garantiza un buen resultado a costa de sacrificar la audacia. : Rojo inglés. La audacia perdida en el caso anterior vuelve por sus fueros con la última de las opciones. El aire de teja hace furor en Ravella, la mejor garantía de que acabará dando color a la fachada consistorial. El debate sigue abierto. Pero el rojo inglés gusta a los munícipes. Veremos.