Las empresas de ambulancias denuncian los «abusos» a que los somete el 061

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

La firma vilagarciana sopesa la posibilidad de cerrar si las condiciones de trabajo no mejoran Ambulancias de Arosa (Vilagarcía) y Ambulancias de Galicia (Bueu) son las únicas empresas en las que se mantiene la huelga indefinida por el conflicto surgido con el 061. Los empresarios quisieron dejar bien claro ayer que una cosa es la actitud de sus trabajadores y otra la suya pero, lo cierto, es que en este caso confluyen ambos intereses. Ayer hablaron por primera vez públicamente y se mostraron muy críticos con el 061, al que acusan de cometer continuos «abusos». También están dolidos con los algunos empresarios, en especial con el presidente de la asociación de ambulancias, «por no apoyarnos».

10 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

B. COSTA CAMBADOS Ambulancias de Arosa y Ambulancias de Galicia han renunciado ya a presentarse al concurso para optar a los conciertos con el 061 y, por tanto, en julio tendrían que dejar de prestar los servicios de urgencias. Para los empresarios es una postura de «sentido común». No estaban de acuerdo con las condiciones que imponía la administración para seguir con esta prestación y siguen sin estarlo ahora, porque las bases no han mejorado. Afirman que las cantidades que ahora cobran por este servicio no llegan para hacer frente a los gastos y que llevan años soportando pérdidas económicas. La situación ha llegado a tal punto que Ambulancias de Arosa dice estar dispuesta a echar el cierre si no se busca una solución, según indicó su propietario, Eduardo Martínez. La administración impone a las empresas que cumplan el convenio con sus trabajadores «pero con lo que te pagan es imposible que el personal pueda cumplir el convenio», explicaba ayer. Tanto Martínez como Carmen Portela -de Ambulancias de Galicia- sostienen que las condiciones que les pone la administración son «abusivas» y que el 061 está funcionando como una entidad privada «que busca sus beneficios a cuenta de nosotros y la explotación de los trabajadores». «Están ocurriendo cosas que son de escándalo», dijo Martínez, y puso ejemplos. El 061 hace servicios que podrían cobrar las empresas privadas, realiza cursillos al personal en horas de trabajo «que pagamos nosotros» o impone requisitos de calidad exagerados sobre los vehículos, según afirman los empresarios.